Cómo instalar una sauna en casa

Cómo instalar una sauna en casa

Hoy por hoy, se habla mucho del baño sauna, que es una vieja tradición de algunos pueblos como el finlandés, en la que se toman baños de mucho calor para purificar la mente y el cuerpo. Esta antigua práctica no tardo en recorrer el mundo y por lo tanto, hoy  esta presente en mucho de nuestros hogares.

Consejos para tener una sauna en la casa

Si contamos con un pequeño espacio, no será muy difícil instalar una pequeña sauna en nuestro propio baño, solo necesitamos aproximadamente unos 4 metros cuadrados, y podemos instalarlo ya sea en el interior o en el exterior de nuestra casa como en el jardín o la terraza.

Actualmente, los saunas son recintos cerrados de madera de pino o abeto con ventilación y una fuente de calor que emana de unas piedras candentes sobre las que se vierte agua para generar el vapor necesario. Es este agua, precisamente, la que se debe aromatizar con esencias para producir el efecto relajante, descongestivo, o tonificante, según las propiedades de cada planta.

La cabina de sauna está completamente revestida de un machihembrado especial llamado hsemlock, que es una madera que viene desde canadá, dado que la misma tiene una buena capacidad hidroscópica y  soporta perfectamente el calor y la dilatación y contracción de sus poros.

La  sauna a su vez posee una puerta del mismo material, es hermética y a presión  con una pequeña ventana doble  de vidrio térmico, bajo la caja de madera machihembrada se realiza el aislamiento térmico con paneles de fibra de vidrio y una barrera de vapor que no permite el paso del calor ni la dispersión del vapor que se genera dentro de la misma.

Cómo instalar una sauna en casa

El calor de un sauna oscila entre los 70 y 100 grados de temperatura que se logra calentando  piedras calizas, mediante calefactores eléctricos cuya instalación debe estar correctamente aislada para soportar las altas temperaturas. Los controles de tiempo y temperatura se instalan y programan antes de entrar en  la cabina.

Para mayor comodidad, la sauna necesita de un asiento. Esto permitirá que la persona pueda relajarse mientras disfruta del baño de vapor y distender mejor sus músculos ya que el estar de pie mucho tiempo puede producir contracturas en los tendones y músculos.

Este asiento puede estar apoyado en la pared, ser fijo o ser una simple silla que luego se puede retirar del baño, como a ti más te agrade. No hay ninguna característica especial con la que deba cumplir nuestro baño para poder instalar en el un baño sauna, solo un suelo nivelado y tomas de corrientes cercanas a las cuales poder conectar la iluminación y el sistema generador de calor.

Un baño de sauna, además de relajar y liberar al cuerpo de toxinas, activa la irrigación sanguínea de los tejidos de una forma pasiva, sin necesidad de ejercicio físico activo. Además, es un buen remedio para enfermedades como la bronquitis, el asma bronquial y estados de hipotensión o hipertensión, reumatismo o trastornos circulatorios y del sistema nervioso.

En cuanto al importe, las hay de diferentes precios según el modelo que se pretenda. Normalmente, se sitúan entre 1.800 € y 10.000 €, según el grado de sofisticación. Otro de los factores que hacen que el coste se incremente es el tamaño de la misma: cuanto más grande, más cara. En el mercado existen opciones para todos los gustos, siendo posible hallar saunas de pequeñas dimensiones que se adaptan a cualquier demanda de espacio. Después, lo único que tendrás que hacer es disfrutarla.

Esperamos que esta idea os haya gustado y que en vuestro próximo proyecto de vuestra casa la pongáis en uso.

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