Cómo cuidar las alfombras de piel

Las pieles de animales requieren cuidados especiales, sobre todo cuando se encuentran en contacto con el suelo. La distribución de sus manchas naturales y pliegues exige que pongamos mucha atención a la hora de limpiarlas.

Cómo cuidar las alfombras de piel

Las alfombras de piel pueden transformar cualquier ambiente vacío en un entorno con vida, elegante y sobre todo muy cálido, y además, si sabemos elegir bien cada pieza, habremos adquirido algo para siempre, pues esos complementos se conservan bien durante muchos años y son muy fáciles de cuidar.

Mientras la falta de limpieza en una alfombra hecha de textiles sólo resulta en demasiado polvo y un aspecto desagradable, las alfombras y tapetes de piel corren el peligro de alterar sus colores y texturas cuando no se les limpia regularmente.

Consejos para limpiar las alfombras de cuero

Para limpiar la pieza, hay que sacar el polvo que queda entre las cerdas con un paño limpio y seco, y después retirar los residuos restantes con un cepillo. No te olvides de los bordes.

En caso de que fuera necesario, puedes usar una aspiradora de mano como una tercera fase. Hazlo una vez por semana. Si se encuentra en un área muy transitada, puedes hacerlo tantas veces como sea necesario.

En caso de que la alfombra fuera manchada con alguna sustancia, es indispensable que cuanto antes, se la retire con un paño limpio y humedecido en agua jabonosa, sin esparcirse hacia las partes limpias. Ten cuidado de no humedecer demasiado el paño.

Para que se seque, coloca la alfombra en un lugar ventilado pero sin demasiada luz. El cuero a veces necesita tiempo para difuminar las manchas.

Coloca la alfombra sobre una silla o un tendedero, lejos de la luz solar directa, para refrescarla y deja secar por completo. Colócala con la parte posterior hacia arriba, de modo tal que los pelos queden hacia abajo y lejos del sol. Una vez seca, trasládala a un ambiente interior.

Nunca utilice disolventes para limpiar cueros, ni lave cueros de vaca con lavadoras automáticas o con lavado en seco. No seque el cuero de vaca en la secadora ni utilice planchas calientes.

Yo no soy partidaria de las pieles animales, pero nunca está demás saber cómo cuidar los complementos de decoración.

Nota: Este post ha sido editado para mejorar la calidad de su contenido.

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