Poner y tapizar la cabecera a la cama

Tal vez te acuerdas que en tiempos pasados todas las camas tenían una cabecera que estaba tapizada en parte, o completamente, con telas que eran iguales o parecidas a la del resto de los muebles del dormitorio, y en la parte de abajo también tenían una tabla que quedaba a los pies de la persona que dormía allí. Y aunque ahora no sean tan comunes como antes, estos elementos aún se pueden incluir en este mueble si así lo quieres.

Las cabeceras y la parte de abajo de las camas han sido parte de esta clase de mobiliario desde hace siglos y en la actualidad los encuentras de metal, de madera y hasta de plásticos recubiertos con telas especiales. Y muchas personas prefieren que estos elementos estén en sus camas porque se ven bien, pueden llegar a brindar elegancia, es una forma fácil de que este mueble combine con el resto del dormitorio y hasta porque es muy suave para poner la cabeza.

Lo mejor de todo es que la cabecera de la cama no necesita estar pegada a la estructura de esta como tal. Porque puede ser puesta como un pedazo delgado de madera o de metal que se puede colgar a la pared directamente. Algunas personas simplemente la ponen detrás del colchón y recargada en el marco de la cama, pero esto no es una buena idea porque a cualquier movimiento brusco puede caer al piso de una forma estruendosa.

Y si decides poner la cabecera colgada en la pared, asegúrate de mandarla a tapizar antes de colocarla porque hace que todo sea más fácil, además es una superficie muy suave para que recargues la cabeza cuando estés leyendo o viendo televisión desde la cama. Sólo debes estar pendiente de que el lugar en donde la vas a colgar sea lo suficientemente resistente para que no se te vaya a caer encima en un mal movimiento.

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